9 de enero de 2026

¿Por qué los padres bien intencionados a veces sabotean el futuro profesional de sus hijos?

Una chica de 17 años termina el colegio con buenas notas. Le gusta escribir, crear contenido y hablar en público. Cuando dice en casa que quiere estudiar algo relacionado con comunicación, escucha: “Esa carrera no te dará dinero”.

Otro chico sueña con tecnología y videojuegos, pero le repiten: “Mejor algo seguro hijo”.

Ninguno de esos padres quiere hacer daño, al contrario, quieren proteger. Y sin darse cuenta, pueden estar bloqueando decisiones clave.

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Cuando el miedo de los adultos se convierte en presión

Muchos padres proyectan sus propias experiencias, miedos o frustraciones en las decisiones de sus hijos. Lo hacen desde el amor, pero el mensaje que llega es otro: “No confío en que puedas elegir bien”.

Más del 40% de los universitarios en Latinoamérica cambia de carrera al menos una vez por falta de claridad vocacional (OCDE, Education at a Glance). No es falta de capacidad, es falta de orientación vocacional a tiempo.

Consejos que confunden más de lo que aclaran

Frases como:

  • “Estudia lo que tenga más salida”
  • “Eso es solo un hobby”
  • “Yo sé lo que es mejor para ti”

Pueden generar miedo a equivocarse, ansiedad y decisiones tomadas para complacer, no para construir un proyecto propio.

Compartimos algunos ejemplos que podrían apoyar:

  • Elegir una carrera “tradicional” sin interés real suele terminar en desmotivación y abandono.
  • Ignorar talentos creativos, sociales o tecnológicos limita opciones profesionales reales que hoy sí tienen mercado.
  • Decidir rápido “para no perder tiempo” muchas veces hace perder más tiempo después.

Elegir bien no es elegir solo

Aquí aparece la importancia de un test de orientación vocacional, un examen vocacional en línea o un examen de aptitud vocacional bien diseñado. No para imponer un camino, sino para comprender intereses, habilidades, forma de pensar y motivaciones reales.

Tu futuro no es una deuda con nadie

Elegir una carrera no es pagar el miedo de otros es construir tu propio camino con claridad y sentido. Cuando entiendes quién eres y qué te motiva, las decisiones cambian.

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